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¿Qué relación hay entre filosofía
y psiquiatría?

Mª
Isabel Rodríguez Fernández

Trabajo presentado en el 5º
Congreso Virtual de Psiquiatría (2004)

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Resumen
Este trabajo trata de
responder a la pregunta de qué tiene que ver la
filosofía con la psiquiatría, tratando de buscar
qué aspectos pueden tener en común, en cuáles
puede haber un intercambio fructífero entre
ambas disciplinas y de qué forma la psiquiatría
puede enriquecerse al buscar las fuentes del
conocimiento del ser humano en las que toma
parte la filosofía desde la epistemología hasta
las cuestiones sobre el sentido que tiene la
vida, qué es el ser humano, qué es la libertad,
en qué consiste la relación entre seres humanos,
qué es la persona, etc. ¿Puede enriquecernos
este intercambio con la filosofía? En este
artículo trato de afirmar que esto es así y que
incluso buscando las raíces de nuestro
conocimiento nos topamos con la filosofía como
el origen de toda ciencia y con una filosofía
personal que subyace a nuestro quehacer diario y
a nuestra interacción con el enfermo y cómo
hacemos y por qué hacemos lo que hacemos
 |

|
¿Cuál es
la
relación
existente
entre la
psiquiatría
y la
filosofía?
¿Y para
qué
sirve
plantear
esto?
Estas y
otras
similares
pueden
ser las
preguntas
de
muchos
al ver
el
título
de este
trabajo.
A muchos
quizás
les
parezca
de
entrada
una
propuesta
que no
tiene
nada que
ver con
nuestra
práctica
habitual,
por lo
que en
este
trabajo
se
tratará
de
mostrar
campos
comunes
a ambas
disciplinas
y áreas
de
posible
intercambio
que
pueden
enriquecernos
como
psiquiatras
y como
científicos.
La
Filosofía
tiene
mucho
que ver
con
nuestro
mundo
científico
aunque
ya
nuestra
ciencia
lo haya
olvidado.
Está en
las
raíces
de la
psiquiatría
al igual
que en
las de
cualquier
otra
ciencia.
Cuando
las
demás
ciencias
se
separan
de la
filosofía
se va
produciendo
un grado
creciente
de
especialización
en el
que cada
vez es
más
difícil
un
diálogo
interdisciplinar
entre
ellas y
de las
mismas
con la
filosofía
(11).
Inicialmente
la
filosofía
se
pregunta
sobre el
por qué
de las
cosas y
de la
existencia
humana y
con el
tiempo
la parte
de la
filosofía
que se
dedicaba
a
estudiar
lo que
es el
hombre y
más
concretamente
su alma
o psique
se
desmiembra
de la
filosofía
y surge
la
psicología
(15). La
psicología
estudiando
la mente
y los
comportamientos
del
hombre
acaba
descubriendo
el mundo
de la
enfermedad
mental y
por lo
tanto
acaba
teniendo
relación
con la
psiquiatría.
Partiré
de las
definiciones
(15) de
Filosofía
como: el
“conjunto
de
saberes
que
busca
establecer,
de
manera
racional,
los
principios
más
generales
que
organizan
y
orientan
el
conocimiento
de la
realidad,
así como
el
sentido
del
obrar
humano“.
Otras
definiciones
son:
“fortaleza
o
serenidad
de ánimo
para
soportar
las
vicisitudes
de la
vida“,
“manera
de
pensar o
de ver
las
cosas“.
Dentro
de la
Filosofía
se
distingue
la
Filosofía
natural
que
sería
“la que
investiga
las
leyes de
la
naturaleza“.
Partiendo
de estas
definiciones
podemos
empezar
a
vislumbrar
si tiene
o no que
ver con
nuestro
trabajo
científico,
ya que
tratamos
de
establecer
de una
manera
racional
unas
leyes o
principios
generales
sobre el
ser
humano,
sus
pensamientos,
conductas,
sentimientos,
etc. Y a
partir
de este
estudio
determinar
si hay o
no
enfermedad
mental
cuando
hay una
alteración
de los
principios
o leyes
que
definen
la
normalidad.
En los
tratamientos
psicoterapéuticos
vemos un
intento
(entre
otros)
de
ayudar a
encontrar
“fortaleza
o
serenidad
de
ánimo”
para que
la
persona
que
acude
cómo
paciente
se pueda
enfrentar
a sus
problemas
y
dificultades,
pero
también
eso
mismo lo
tenemos
que
hacer
cada uno
de
nosotros
con
nuestras
propias
vidas
como
terapeutas.
Pues
sería
muy
complicado
diagnosticar
y tratar
la
enfermedad
mental
de otro
si uno
no
encuentra
un
equilibrio
en sí
mismo.
Cada ser
humano
tiene
una
“manera
de
pensar o
de ver
las
cosas” o
filosofía
personal.
Dicha
filosofía
personal
existe
tanto
para el
terapeuta
como
para el
paciente.
Como
telón de
fondo
está
nuestra
concepción
del
mundo,
del ser
humano y
de
nosotros
mismos
de una
manera
más o
menos
consciente
o más o
menos
explícita,
y lo
mismo en
la
persona
que
tenemos
delante.
Y esas
concepciones
del
mundo se
encuentran
en el
diálogo
con el
otro.
Sean o
no
compatibles
se
manifiestan
en lo
que
sucede
en la
consulta,
y el
conocimiento
de su
estructura
subyacente
puede
ser de
gran
ayuda en
la
relación
médico-paciente
por
facilitar
la
comprensión
del
otro, de
nosotros
mismos y
de la
dinámica
de la
relación
que se
va
creando.
A partir
de lo
dicho se
puede
decir
para
empezar
que hay
tres
dimensiones
relacionadas
con la
filosofía
en
nuestro
quehacer
cotidiano
como
psiquiatras:
la
filosofía
que
subyace
a
nuestro
método
de hacer
ciencia
y como
consecuencia
en
nuestra
concepción
de
enfermedad
mental y
de su
tratamiento,
nuestra
filosofía
personal
y la
filosofía
personal
de
nuestro
paciente.
Todo
ello
inserto
en un
sistema
social y
cultural
que
tienen
que ver
con los
tres
aspectos
citados
y que a
lo largo
de la
historia
condiciona
que haya
una
influencia
más o
menos
inmediata
de los
autores
y
planteamientos
filosóficos
de su
tiempo
en la
forma de
plantear
la
psiquiatría
(por
ejemplo
en el
caso de
Freud es
clara la
influencia
y los
paralelismos
con el
pensamiento
de
Nietzsche,
y en la
psiquiatría
existencial
el peso
de
Heidegger,
Husserl,
Sartre,
Kierkegaard,
etc.).
Es
importante
no
subestimar
la
filosofía
en
relación
con la
psiquiatría
para
entender
diferentes
aspectos
de
nuestra
experiencia
profesional
y así
darnos
cuenta
de cómo
la
reflexión
filosófica
puede
enriquecer
y
fundamentar
más
sólidamente
nuestra
actividad
científica.
Entre
otras
cuestiones,
éstas
son las
más
pertinentes
para un
diálogo
de la
psiquiatría
con la
filosofía.
Dichas
cuestiones
y otras
de
relevancia
se
explicarán
con más
profundidad
y
detalle
a
continuación
estructurándolas
en las
siguientes
temáticas:
las
relacionadas
con los
métodos
y
fundamentos
de
nuestra
ciencia
(epistemología),
los
problemas
mente-cuerpo
y
mente-cerebro,
los
fundamentos
de la
psicopatología,
las
relaciones
entre la
filosofía
y la
psicoterapia,
la
búsqueda
de
respuestas
que
afectan
a la
vida del
hombre,
el tema
de la
filosofía
personal,
las
cuestiones
éticas,
las
cuestiones
antropológicas
y la
propuesta
de la
filosofía
como
mediadora
en un
diálogo
interdisciplinar
entre
diferentes
ramas
del
saber.
Por
último
mostraré
un
listado
de
asociaciones
que se
ocupan
de estas
temáticas
en
diferentes
lugares
del
mundo y
que
tienen
previstos
dos
congresos
al
respecto
en el
próximo
año en
Barcelona
y en
Heidelberg
lo cual
muestra
que en
el mundo
existe
un
interés
real por
el
diálogo
entre
ambas
disciplinas.
|

|
Cuestiones
fundamentales
en el
diálogo
entre
psiquiatría
y
filosofía
1)
Método y
fundamento
de
nuestra
ciencia
(epistemología):
Las
ciencias
aplican
sus
métodos
de
estudio
de la
realidad
con un
fundamento
y una
estructura
que se
llama
epistemología.
La
epistemología
es la
“doctrina
de los
fundamentos
y
métodos
del
conocimiento
científico“
(15); es
la
disciplina
que nos
dice
cómo
estudiar
la
realidad
para que
los
resultados
que
obtengamos
sean
extrapolables
al resto
del
mundo a
partir
del
estudio
de unos
pocos o
para
saber si
interpretamos
de forma
adecuada
lo que
observamos
y si
tiene
que ver
realmente
con lo
que está
sucediendo.
Estos
son
problemas
ampliamente
tratados
por la
filosofía,
pero
poco
conocido
por los
científicos.
Y no
debemos
olvidar
que todo
método
científico
se basa
en
ciertos
postulados
filosóficos
(11)
El
conocimiento
de la
epistemología
nos
puede
ayudar a
conocer
los
límites
de cada
enfoque
científico
y de
nuestra
forma de
ampliar
nuestro
conocimiento
sobre la
psique
humana,
además
de la
validez
de los
procedimientos
empleados
para
tratar
las
enfermedades
mentales.
La
filosofía
puede
ayudar a
los que
investigan
en
psicología
y
psiquiatría
a hacer
distinciones
conceptuales,
sugerir
nuevas
teorías
empíricas
acerca
de
conexiones
causales
entre
fenómenos
(14)
En esta
cuestión
es
importante
destacar
la
crítica
de
Husserl,
según el
cual el
método
científico
empleado
en las
ciencias
de la
naturaleza
no puede
ser
extrapolado
sin más
al
estudio
del
psiquismo,
ya que
éste no
es
reductible
a la
realidad
material.
Si esto
es así,
podemos
estar
incurriendo
en un
error de
base que
tal vez
nos esté
llevando
a un
conocimiento
y unas
teorías
equivocadas
acerca
de la
mente
humana y
de las
enfermedades
mentales.
Husserl
propone
el
método
fenomenológico
como
alternativa
al
empirismo
y
racionalismo
que han
dominado
en la
investigación
en la
psicología
(6) En
coincidencia
con las
ideas de
Husserl
hay
autores
que
apoyándose
en el
pensamiento
de
Heidegger
defienden
que la
experiencia
humana
es
diferente
de otros
fenómenos
existentes
en
nuestro
mundo.
Nosotros
damos
sentido
al mundo
en el
que
vivimos,
construimos
nuestro
mundo en
función
de cómo
vivimos
en él.
Los
seres
humanos
tienen
una
manera
particular
de
escuchar,
ver, de
experimentar
el
mundo,
de
experimentar
el
tiempo y
el
espacio.
Y no
estamos
separados
del
mundo
sino
inmersos
en él,
pero
esto
también
depende
del
contexto
sociocultural
en el
que
estamos.
Heidegger
usó el
término
“ser-en-el-mundo”
y
argumentó
que la
experiencia
humana
no es
comprensible
plenamente
sin
comprender
el mundo
en el
que está
inmerso
y
configura
su
sentido.
Conceptualizar
nuestra
vida
mental
como
algo que
sucede
sólo
dentro
de
nuestra
cabeza
no hace
justicia
a la
realidad
de la
experiencia
humana
vivida,
esto
niega la
importancia
del
contexto.
La
psiquiatría
necesita
un
contacto
más
estrecho
con la
filosofía
(2, 5).
Veremos
que
estas
ideas no
tienen
mucho
que ver
con
nuestra
experiencia
cotidiana
como
psiquiatras
a pesar
de su
sensatez.
También
hay que
destacar
las
reflexiones
de T.
Kuhn
(10) en
torno al
tema de
los
paradigmas
científicos
según
las
cuales,
la
ciencia
avanza
por la
sustitución
de unos
paradigmas
científicos
por
otros y
a veces
la
consideración
o éxito
de éstos
depende
más de
consideraciones
de
carácter
extracientífico.
2)
Los
problemas
mente-cuerpo
y
mente-cerebro
Dichos
problemas
son tema
de
intenso
debate
filosófico
por no
estar
aún
resueltos
aunque
actuemos
como si
lo
estuvieran.
El
problema
de la
relación
mente-cerebro
concierne
de forma
directa
a la
psiquiatría
(9). En
la
psiquiatría
se
manifiesta
la
necesidad
de
considerar
la
experiencia
mental
subjetiva
junto a
los
aspectos
objetivos
de la
función
cerebral.
Ambos
aspectos
se
tienden
a ver
separados
por la
existencia
de
teorías
que
explican
la
enfermedad
mental
desde un
origen
biológico
y o
desde
una
perspectiva
psicológica
o
funcional.
Pero la
formación
médica y
psiquiátrica
actual
no
proporciona
una base
suficiente
de
conocimientos
para la
aproximación
conceptual
y
terminológica
para la
apertura
a
alternativas
metodológicas
y
epistemológicas
que sólo
pueden
encontrarse
a partir
de una
reflexión
filosófica.
Binswanger
afirmó
que el
problema
mente-cuerpo
era un
artefacto
de
numerosas
tradiciones
filosóficas
anteriores
a
Heidegger
y
atribuye
la
crisis
de la
psiquiatría
moderna
a esa
herencia
filosófica
(5).
Algunas
posiciones
filosóficas
sobre el
tema son
las
dualistas,
las
monistas,
las
funcionalistas
y las
que
tratan
de
integrar
diferentes
perspectivas:
|

|
-
Dualismo
interaccionista
que
defienden
K.
Popper y
Eccles
al
afirmar
que las
propiedades
mentales
producen
efectos
causales
sobre el
cerebro
que a su
vez ha
de tener
un
mínimo
grado de
complejidad
para
posibilitar
los
procesos
mentales
citados,
que
serían
propiedades
emergentes.
Los
modelos
dualistas
parten
de
afirmar
la
existencia
de la
conciencia
y de la
materia,
pero
niegan
que
ninguna
de ellas
pueda
ser
reducida
a la
otra,
son dos
realidades
que
interactúan
entre
sí. Por
ello el
dualismo
necesita
buscar
la
explicación
de cómo
pueden
relacionarse
dos
cosas
que son
esencialmente
distintas.
Para
ellos la
mente no
puedes
ser
reducida
a
materia,
pero
tienen
grandes
dificultades
para
explicar
como es
la
interacción
con
ella,
por lo
que
finalmente
dicha
interacción
sigue
siendo
para
ellos un
misterio
(17).
-
Monismo:
-
Materialista:
en él se
explican
los
procesos
mentales
de una
manera
reduccionista,
sólo en
función
de
fenómenos
cerebrales.
Lo único
que
existe
desde
este
punto de
vista es
el
universo
físico
descrito
por la
física y
las
ciencias
naturales
y como
consecuencia
resulta
imposible
hallar
ahí
conciencia
o mente
(17).
Este es
el
modelo
dominante
en la
psiquiatría
actual.
Un
ejemplo
es el
filósofo
Searle
(16) el
que aún
admitiendo
la
existencia
de
fenómenos
mentales
concluye
que son
consecuencia
de
reacciones
que
suceden
dentro
del
cerebro,
aunque
admite
que aún
hay
numerosos
misterios
empíricos
de cómo
funciona
con
detalle
el
cerebro
que
seguramente
podrían
explicar
cómo
funciona
la
conciencia.
Y supone
que
cuando
conozcamos
más en
profundidad
el
cerebro
podremos
explicar
totalmente
el
funcionamiento
de la
mente.
-
Idealista:
sostiene
la mente
y el
cuerpo
no son
entidades
ontológicamente
distintas,
sino
formas
diferentes
del
espíritu
(17). En
tal caso
el
reduccionismo
sería
inverso
al del
monismo
materialista.
-
Funcionalismo
de
Putnam
(13): Se
caracteriza
por el
estudio
de los
aspectos
funcionales
o
adaptativos
de la
conciencia
y no los
aspectos
estructurales
y los
enfoques
teóricos.
Los
procesos
mentales
se
conciben
como
instrumentos
de la
persona
para
conseguir
una
mejor
adaptación
al
ambiente.
Y afirma
que las
consecuencias
específicas
mentales
del
cerebro
no
pueden
explicarse
totalmente
por un
nivel
puramente
físico.
Aún así
su
perspectiva
también
es desde
un
reduccionismo
materialista.
-
Intentos
de
integración:
Resulta
interesante
la
propuesta
de
integración
de
Kandel
(8)
entre
los
modelos
biológicos
y
psicoanalíticos,
de tal
manera
que los
conceptos
que son
afirmados
como
reales
por el
psicoanálisis
encontrarían
un
sustrato
neurobiológico.
Además
también
propone
una
hipótesis
explicativa
de los
mecanismos
neurobiológicos
que
generan
cambios
a través
de la
psicoterapia.
Otra
propuesta
de
integración
entre
las
diferentes
perspectivas
de la
psicología
actual
es la
del
estudioso
de la
conciencia
Ken
Wilber,
un autor
de gran
peso en
EEUU con
sus
propuestas
de una
psicología
integral
(17).
3)
Los
fundamentos
de la
psicopatología.
Para
hacer
una
psicopatología
válida
hay que
partir
de una
formulación
clara de
las
preguntas
que
expresen
nuestros
principales
problemas¿Vemos
al
paciente
como
realmente
es? ¿O
simplemente
proyectamos
sobre él
nuestras
teorías
y
expectativas?
¿Cómo
podemos
saber
que lo
estamos
viendo
en su
mundo
real? Al
hombre
no se lo
puede
conocer
aplicando
ningún
esquema
teórico
a
priori.
El
existencialismo
trata de
responder
a estas
cuestiones
en un
esfuerzo
por
comprender
al
hombre
eliminando
la
escisión
entre
sujeto y
objeto.
Binswanger
llama a
esta
escisión
“el
cáncer
de toda
psicología
hasta el
momento
presente”.
Es
importante
darnos
cuenta
de que
nos
encontramos
con una
persona
que
existe y
es, y no
con un
sujeto
abstracto
o con un
objeto.
Husserl
proporciona
con su
método
fenomenológico
la
posibilidad
de ir
más allá
del
método
de
conocimiento
objetivista
del ser
humano y
de
trascender
la
escisión
sujeto-objeto
(11).
En
relación
con la
búsqueda
de los
fundamentos
de la
psicopatología
hay
incluso
quién
afirma
que la
filosofía
es una
herramienta
útil y
necesaria
para “el
análisis
crítico
que debe
acompañar
todo
esfuerzo
por
profundizar
en el
conocimiento
psicopatológico”
(13).
Hecho
que
tiene
que ver
con la
utilización
de una
epistemología
adecuada
en el
conocimiento
del ser
humano
que
ocupa el
lugar de
paciente.
Según
plantea
Novella
(13) hay
una
fragmentación
en el
discurso
psicopatológico
por las
dicotomías
que se
plantean:
orgánico-psicógeno,
proceso-desarrollo,
etc.
Siendo
la
realidad
de la
psicopatología
más
compleja
que los
planteamientos
de
dichas
dicotomías.
Jaspers
expresa
muy
lúcidamente
la
importancia
de
partir
de una
reflexión
filosófica
en
psicopatología:
“aquel
que se
ha
esforzado
en
reflexionar
filosófica
y
críticamente
se
encuentra
protegido
ante
muchos
falsos
planteamientos,
discusiones
irrelevantes
y
prejuicios
inhibitorios
que
suelen
presentarse
a menudo
en
psicopatólogos
sin
formación
filosófica.
En
segundo
lugar,
la
formación
filosófica
tiene
una
incidencia
positiva
en la
actitud
personal
del
psicopatólogo,
tanto en
su
praxis
como en
el
espectro
de
posibilidades
explicativas
al que
puede
acceder”
(7).
4)
Psicoterapia
y
asesoramiento
filosófico.
Muchos
psicoterapeutas
han
tomado
conciencia
de que
existen
importantes
lagunas
en
nuestro
conocimiento
del ser
humano
tanto en
el mundo
de la
asistencia
como en
el de la
investigación
en
psicoterapia.
También
hay un
acercamiento
desde la
filosofía
al
terreno
de la
psicoterapia
en el
movimiento
llamado
Asesoramiento
Filosófico
que
consiste
en la
aplicación
práctica
de la
filosofía
mediante
del
diálogo
para
resolver
problemas
o
conflictos
de la
vida
cotidiana
que
podrían
llevar a
un
trastorno
mental
en caso
de no
ser
solventados.
Es
evidente
que hay
aspectos
semejantes
en este
planteamiento
al de
algunas
escuelas
de
psicoterapia
(Psicoterapia
Existencial,
Logoterapia,
etc.)
aparte
de que
probablemente
pueda
ser un
método
coadyuvante
en el
tratamiento
y
prevención
de
enfermedades
mentales.
Además
este es
probablemente
un medio
de ayuda
con
cuyos
métodos
se puede
enriquecer
la
reflexión
sobre lo
que es
la
psicoterapia
y sus
métodos
de
acercamiento
al ser
humano,
por
ejemplo
haciendo
un
esfuerzo
por
diferenciar
los
problemas
de los
trastornos
para
delimitar
así el
campo de
acción
de cada
procedimiento
de ayuda
(evitando
así la
psicopatologización
de los
problemas)
y viendo
la
enfermedad
desde la
vivencia
subjetiva
del
paciente
(por
ejemplo
valorando
el
sentido
que para
él
adquiere
su
trastorno)
y no
exclusivamente,
desde
perspectivas
abstractas
(1, 12)
|

|
5)
Búsqueda
de
respuestas
a
preguntas
que
afectan
a la
vida del
hombre.
En la
medida
en que
estas
preguntas
le
afectan
pueden
generar
enfermedad
cuando
no halla
respuestas,
en forma
de
angustia,
ansiedad
y
malestar.
Dichas
preguntas
son las
que
conciernen
al
sentido
de la
vida, al
origen
de
nuestra
existencia,
al
misterio
de la
muerte.
En otras
palabras,
a todo
lo
concerniente
a las
preguntas
últimas
que
podemos
encontrar
en
nuestras
mentes y
en la de
nuestros
pacientes
y que
con
frecuencia
les
atormentan,
llegando
incluso
a
generar
una
verdadera
crisis
existencial
que
puede
desembocar
en una
depresión
existencial.
Frankl
denomina
neurosis
noógena
a la
neurosis
relacionada
con una
falta de
sentido
de la
existencia
y
propuso
para
tratarla
una
terapia
a la que
llamó
logoterapia.
Logos es
sentido,
sería la
terapia
para el
sentido
de la
existencia,
la
terapia
que
ayudaría
a
encontrar
un
propósito
a la
vida y
por
tanto
una
fuente
de
motivación
para
seguir
adelante
(4)
6)
Filosofía
personal
que se
encontraría
detrás
de
nuestra
visión
del
mundo y
sería el
fundamento
de lo
que
hacemos
y de por
qué lo
hacemos.
La
ausencia
de dicho
fundamento
nos
puede
conducir
a
funcionar
como
autómatas
programados
por un
sistema
científico
y, su
presencia
y
conciencia
del
mismo
nos
puede
ayudar a
trabajar
con
mayor
creatividad
y
flexibilidad,
a la vez
que con
mayor
libertad
para
avanzar
sobre
una base
más
segura.
7)
Cuestiones
éticas
en
psiquiatría:
derechos
de los
pacientes,
autonomía,
confidencialidad,
derecho
a
rechazar
tratamientos
y
hospitalización,
competencia,
abusos
potenciales,
uso de
la
psiquiatría
para
fines
políticos
en
países
en que
se ha
tachado
a
disidentes
del
sistema
de
enfermos
mentales
(URSS),
genoma,
tratamientos
a niños,
consentimiento
informado,
cuestiones
espirituales
y
religiosas
en la
psicoterapia,
etc.
(3,14).
8)
Cuestiones
antropológicas:
la
visión
de lo
que es
la
persona
también
condiciona
la
manera
en la
que como
científicos
nos
aproximamos
a ella y
decidimos
con qué
procedimientos
tratamos
sus
enfermedades
y sobre
todo en
el tipo
de
relación
que
establecemos
con el
otro y
cómo
accedemos
a su
subjetividad.
Entre
las
cuestiones
antropológicas
sería
también
esencial
considerar
los
factores
culturales
y
sociales
que
influyen
en el
individuo
y en su
visión
del
mundo y
de los
otros.
9)
Filosofía
como
instrumento
de
integración
o de
mediación
entre
las
diferentes
perspectivas
sobre el
ser
humano
para
luchar
contra
los
reduccionismos:
antropología,
sociología,
neurobiología,
psicología
individual.
Y
también
para
integrar
diferentes
enfoques
de la
psicopatología.
Un
ejemplo
del
esfuerzo
para la
integración
y el
diálogo
fue el
Círculo
Eranos
(1933-1988),
un grupo
de
estudio
de la
consciencia
formado
por
psicoanalistas,
antropólogos,
mitólogos,
filósofos
y
biólogos
entre
los que
estaban
autores
tan
destacados
como
Carl
Gustav
Jung,
Mircea
Eliade,
James
Hillman,
Eric von
Neumann,
Henri
Corbin o
Joseph
Campbell.
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Factores que dificultan la reflexión filosófica en la psiquiatría actual (13)
1) Crisis de la filosofía en busca de una sustantividad propia que es consecuencia de la fragmentación de saberes (ciencias) a partir de la filosofía que inicialmente los aglutinaba. Esto sucede por la sospecha de que la filosofía ya no se ocupa de ninguna área específica del conocimiento a través de una metodología concreta. Esta cuestión parece no haber sido aún resuelta de una manera satisfactoria.
2) Tecnificación y especialización progresiva de la medicina y medicalización de la psiquiatría que provoca una unidimensionalidad biológica incapaz de integrar las diferentes dimensiones del ser humano. Hay, de hecho una hegemonía creciente de la orientación biológica que en algunos casos se ha denominado Neokraepelinismo sobre el que el autor Double (3) hace una clara descripción explicando que sería la aplicación del modelo biomédico a la psiquiatría pues concibe la psiquiatría como una rama de la medicina, en la que se han de aplicar los mismos métodos científicos que en el resto de la medicina. Además entiende que hay un límite claro entre enfermedad y salud mental, que el concepto de enfermedad mental está claramente definido, que el interés de los psiquiatras debe limitarse a los aspectos biológicos de la enfermedad mental. Que los criterios diagnósticos han de ser codificados y legitiman y validan la investigación que confirma la existencia de dichos criterios y que las técnicas estadísticas deben dirigirse a incrementar la validez y fiabilidad de dichos criterios diagnósticos.
Se llama Neokraepelinismo a esta posición por volver sobre las ideas del psiquiatra Kraepelin (vivió entre finales del siglo XIX y principios del XX) que entre otras eran el afán en la clasificación de las enfermedades mentales y la búsqueda de su sustrato neurobiológico.
Con la actitud Neokraepeliniana caemos en el reduccionismo al contemplar al ser humano desde un solo punto de vista (biologicista), omitiendo otros. El predominio del modelo biomédico enfatiza que el tratamiento psicofarmacológico puede ser una panacea para múltiples problemas, pero no tiene en cuenta otras etiologías del sufrimiento psíquico y de los problemas que forman parte de la existencia y por ello se produce un proceso de medicalización de los problemas de la vida cotidiana (la timidez se medicaliza y se etiqueta de fobia social susceptible de tratamiento farmacológico).
Como alternativa Double enfatiza la necesidad de complementar dicho enfoque con perspectivas procedentes de la psicología y la sociología. Plantea como alternativa el modelo biopsicológico de Meyer quien afirma que la frontera entre las personas sanas y enfermas mentalmente es fluida porque las personas sanas pueden enfermar cuando son expuestas a un trauma suficientemente severo y que una mezcla desafortunada de noxa ambiental con conflicto psíquico puede causar enfermedad mental. Meyer afirma además que los mecanismos mediante los que emerge la enfermedad mental en un individuo son mediados psicológicamente, y destaca la oportunidad de la postmodernidad para que los doctores redefinan sus roles y responsabilidades. Meyer también destaca la importancia de reconocer las incertidumbres de la práctica clínica y dicha incertidumbre también crece al tomar conciencia del paciente como persona.
La exclusiva atención a aspectos somáticos de un hipotético trastorno subyacente, puede llevar a negar la identidad del paciente como persona convirtiéndola en un cuerpo que necesita un tratamiento. Adolf Meyer insistió en mantener un enfoque filosófico en la psiquiatría, para mantener su interés en comprender realmente a la persona. La psiquiatría necesita retornar a un modelo biopsicosocial para limitar sus excesos y reconocer las incertidumbres de la práctica clínica. En este sentido hay autores que han denominado a esta nueva dirección como post-psiquiatría, que es una alternativa propuesta por Bracken y Thomas (2) en base a las carencias y limitaciones existentes en la psiquiatría actual y cuyas principales afirmaciones son:
- Está disminuyendo la confianza en la técnica y la ciencia para resolver problemas humanos y sociales.
- Esto genera retos para la medicina y dentro de ella para la psiquiatría.
- Es necesario tomar conciencia de los contextos culturales y sociales, anteponer la ética a la tecnología y hacer un esfuerzo por minimizar las intervenciones coercitivas.
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Conclusión
De todo lo expuesto puede deducirse la importancia del diálogo entre la filosofía y la psiquiatría, pero hay una importante resistencia al diálogo entre Departamentos de Psiquiatría y Filosofía por lo que muchos asuntos relacionados con la Salud Mental han sido escasamente discutidos por filósofos y expertos en bioética. Pero en los últimos años está habiendo un interés creciente desde el mundo de la filosofía por la psicopatología y las enfermedades mentales, por ejemplo en temas referentes a la personalidad múltiple (cuestionan la teoría de la unidad de la mente y del self), la identidad personal, la filosofía de la mente y la filosofía de la ciencia, etc. Se está volviendo al punto de partida de Jaspers y otros para los que la filosofía y la psiquiatría estaban estrechamente interrelacionadas (14).
Hay una gran falta de formación en temas filosóficos básicos en los programas de formación de los psiquiatras. Tal vez porque resulte más cómodo no plantearse el por qué de lo que se hace y de cómo se investiga, siendo lo más fácil aplicar mecánicamente métodos que se dan por válidos a priori sin someterlos a crítica o tratar de analizar si son los más adecuados al tipo de investigación que llevamos a cabo. Así, acabamos muchas veces cayendo en una especie de pensamiento mágico por el que creemos que la aplicación de una serie de cuestionarios y mediciones, combinados con técnicas estadísticas concretas nos conducen irremediablemente a una verdad.
Todo esto lleva a una falta de reflexión y de búsqueda más allá de lo ya conocido en el mundo de la psiquiatría, o bien, a una falta de conocimiento de sus límites en la comprensión del ser humano. Incluso se van arrastrando prejuicios o se hace caso omiso a errores que son ya una pesada herencia del pasado. En conclusión, podríamos atrevernos a afirmar que, sin haber llegado a saber pensar, nos estamos atreviendo a hacer una ciencia sin someter a una crítica rigurosa sus afirmaciones, métodos e intervenciones.
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Filosofía y psiquiatría en el mundo
En diferentes partes del mundo se evidencia un interés por el diálogo entre la psiquiatría y la filosofía que se ha materializado en la creación de distintas asociaciones, programas de formación e incluso congresos de ámbito internacional.
Asociaciones:
- Asociación Española de Historia y Filosofía de la Psiquiatría
- Asociación Española para la Práctica y el Asesoramiento Filosóficos www.gksdesign.com/asepraf/
- Association for the Advancement of Philosophy & Psychiatry que se formó en 1989 en EEUU a raíz de un encuentro en el que se discutieron cuestiones filos´ficas en el congreso de la APA (American Psychiatrist Association) www3.utsouthwestern.edu/aapp/
Tienen una publicación propia que es la revista Philosophy, Psychiatry, & Psychology (PPP)
- European Society for Philosophy & Psychology www.eurospp.org/
- Gelsellschaft für Philosophie und Wissenschaften der Psyche (Alemania) www.suesske.de/bgpwp_bd1.htm
- International Network for Philosophy and Psychiatry
- Philosophy Special Interest Group en el Royal College of Psychiatrist en U.K. Tiene más de 1000 miembros entre los que están filósofos, psiquiatras, psicólogos y abogados. Hacen un congreso anual sobre “Psicopatología, Filosofía y Neurociencia” www.rcpsych.ac.uk/college/sig/phil.htm
- The Society for Philosophy and Psychology (SPP) www.hfac.uh.edu/cogsci/spp/spphp.html
Han organizado recientemente el congreso Philosophy, Phenomenology and Psychiatry en Goteborg (Alemania) en Noviembre del 2003 en cooperación con la Nordic Network for Philosophy, Medicine and Mental Health y el Departamenteo de Filosofía de la Universidad de Göteborg
- The Southern Society for Philosophy and Psychology sun.soci.niu.edu/~sspp/ Realizan un congreso anual
- Swedish Association for Philosophy and Psychiatry (Svensk Förening för Filosofi och Psykiatri, SFFP) www.phil.gu.se/sffp.html
Próximos Congresos relacionados con el tema:
- First Joint Conference of the Society for Philosophy & Psychology and the European Society for Philosophy & Psychology July 3 – July 6, 2004, Barcelona, Spain www.ub.es/grc_logos/spp_espp_04/
- Time, Memory and History. 7th International Conference on Philosophy, Psychiatry and Psychology (PPP2004). Heidelberg, Tyskland, 23-26 september 2004 psychiatrie.uni-hd.de/kongress/ppp2004/ppp2004.html
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Bibliografía
1.- ASEPRAF (Asociación Española para la Práctica y el Asesoramiento Filosófico)
Disponible en URL: www.asepraf.org
2.- Bracken P., Thomas P. Post-psychiatry: a new direction for mental health.
BMJ 2001; 322:724-7
3.- Double, D. The limits of psychiatry. BMJ 2002; 324: 900-904
4.- Frankl, V.E. El hombre en busca de sentido. Barcelona, Ed. Herder,1988, 9ª edición
5.- Ghaemi, S.N. Rediscoverig existential psychotherapy: The contribution of Ludwig Binswanger. American Journal of Psychotherapy, 2001; Volume: 55:51-64
6.- Husserl, E. La Crisis de las Ciencias Europeas y la Fenomenología Trascendental. Barcelona, Editorial Crítica, 1991
7.- Jaspers, K. Psicopatología General. México, Fondo de Cultura Económica, 1996
8.- Kandel, E.R. Biology and the future of Psychoanalisis: a new intellectual framework for psychiatry. American Journal of Psychiatry, Apr 1999; 156: 505-524
9.- Kendler, K.S. A psychiatric dialogue on the mind-body problema. The American Journal of Psychiatry, Jul 2001; 158: 989-1000
10.- Kuhn, T.S. La estructura de las revoluciones científicas. Madrid, Fondo de Cultura Económica, 1981, 7ª Edición
11.- May R., Angel E., Ellenberger H.F Existencia. Nueva dimensión en Psiquiatría y Psicología. Madrid, Ed. Gredos, 1977
12.- Mundt Ch. Philosophy Practice: An Alternative to Counseling in Psychotherapy by Shlomit C. Shuster is reviewed. American Journal of Psychiatry, Jun 2002; 159: 1075
13.- Novella, E. J. Psiquiatría y Filosofía: un panorama histórico y conceptual. Frenia, Revista de Historia de la Psiquiatría, Vol. II, 2002; Fascículo 2: 7-31
14.- Perring Ch. The Rise of Philosophy of Psychiatry. 1998
Disponible en URL: www.philosophers.co.uk/archive/philopsych.htm
15.- Real Academia Española. Diccionario de la lengua española. vigésima segunda edición, 2001
16.- Searle, J. Mentes, Cerebros y Ciencia. Madrid, Ediciones Cátedra, 2001, 4ª Edición
17.- Wilber, K. Una visión integral de la Psicología. México, Editorial ALAMAH, 2000
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