|
Cuando estudiamos
psicología o psiquiatría nos vamos
enterando de que hay diferentes escuelas
que con frecuencia muestran posturas que
parecen incompatibles e incluso son
antagónicas y nos preguntamos ¿entonces
quién tiene razón? ¿cuál es la escuela
en la que yo debo encontrar esa verdad
que me ayude a responder a mis
preguntas? Ante esto uno puede
decantarse por la escuela que más
responde a sus expectativas o bien
aprendiendo lo que cada una aporta a la
visión del hombre, viendo que sus
planteamientos no tienen por qué ser
incompatibles sino que pueden verse como
complementarios e integrarse unos con
otros. Incluso con el tiempo podemos
acabar dándonos cuenta de que la
psicología es insuficiente para entender
lo que es un ser humano si no recurrimos
a otras ramas del saber como la
filosofía, la antropología, la
sociología, etc.
En general cada
escuela de psicología muestra una
perspectiva sobre lo que es el ser
humano, estudia exhaustivamente una de
sus dimensiones cayendo con frecuencia
en la omisión de otras. La psicología en
su intento por adoptar una actitud
científica ha perdido con frecuencia la
visión de la esencia de lo que estaba
estudiando y queriendo saber las
cualidades objetivas de su objeto de
estudio ha perdido de vista a la persona
en su totalidad. Ha ido estudiando por
separado conductas, emociones,
motivaciones, impulsos, inteligencia
como si funcionaran de manera aislada
cuando funcionan dentro de un todo y de
manera sincrónica e interrelacionada.
Pero más allá de
estas tendencias de la psicología de las
que hablo hay otras posibilidades de
autores que se han atrevido a mirar más
allá de los límites establecidos
habitualmente, enriqueciendo nuestra
perspectiva y sobre todo dándonos la
posibilidad de ampliar nuestra mirada.
Al irme encontrando con ellos en
diferentes momentos de mi vida he
sentido un gran alivio a ver que se
podía mirar más allá de los límites en
los que algunas escuelas trataban de
encorsetar a las personas y he podido
confirmar intuiciones que me indicaban
mirar con más amplitud. Dichos autores
proponen ideas que aún hoy en día
resultan novedosas para muchos que no
han salido de los límites oficiales de
las escuelas más conocidas.
Inicialmente, la
psicología surge como la rama de la
filosofía que se encarga de estudiar la
"psique" y el término psique significa
mente o alma. De aquí se podría deducir
como afirma Ken Wilber, que "las raíces
de la psicología asientan en las
profundidades del alma y del espíritu
del ser humano".
El origen del interés
de distintos autores por conseguir hacer
una psicología más amplia y completa
parte de tratar entender a la persona
globalmente sin dejar de lado ninguna de
sus dimensiones (la biológica, la
mental, la social y la espiritual).
He seleccionado a
cuatro autores por la riqueza del modelo
que proponen y sobre todo por haber
conseguido, a mi parecer, devolverle
humanidad y armonía a la persona que
tratamos de comprender. Estos autores
son Ken Wilber, Viktor Frankl, Roberto
Assaglioli y Werner Meinhold. Los cuatro
amplían nuestra mirada con propuestas en
parte diferentes y en parte similares y
me parece que el conocer los cuatro
modelos e integrarlos nos puede llevar a
una psicología aún más completa que la
que proponen por separado. Así tendremos
más factores de la realidad en cuenta y
seremos más justos con quién tenemos
delante.
A continuación se
resumen los aspectos más importantes de
estas perspectivas mostrándose sus
principales aportaciones a la visión de
lo que es la persona:
I – Ampliando la
mirada más allá de los reduccionismos
Todos ellos tratan de
ver más allá de aspectos los parciales
de la realidad del ser humano que
estudian muchas escuelas psicológicas,
buscando un modelo que ayude a ver a un
ser humano más completo.
Tienen en cuenta los
aciertos de los modelos psicológicos
(incluso de los más parciales) y señalan
dicha parcialidad o actitud
reduccionista, ayudándonos así a ver
cada modelo con una perspectiva más
amplia.
Frankl habla de los
reduccionismos como subhumanismos y
Wilber nos muestra que nos dan una
visión del hombre unidimensional.
Para Frankl estamos
en una época de especialistas que
muestran aspectos parciales de la
realidad y lo expresa metafóricamente en
la frase “Perdido entre los árboles y
los resultados de su investigación, el
investigador ya no ve el bosque de la
realidad”. Así, los fenómenos
específicamente humanos quedan reducidos
a fenómenos subhumanos (por ejemplo
cuando se reduce el amor a los impulsos
biológicos) o son deducidos de estos y
así surgen resultados inconexos que
impiden una visión unitaria. Frankl
también plantea que existe una dimensión
superior específicamente humana en la
que se integran las demás y “sólo si
seguimos a la persona humana en esta
dimensión, es posible captar su
unicidad, así como su humanidad”.
Según Wilber, cada
una de las escuelas psicológicas ha
centrado su atención exclusivamente en
uno de los diferentes aspectos de la
conciencia, afirmando que es el único
estudiable e incluso el único que
existe. Como por ejemplo el conductismo
(sólo interés en la conducta
observable), el psicoanálisis (impulsos,
inconsciente, libido, etc.), el
existencialismo (estructuras personales
existenciales y diferentes modalidades
de interpersonalidad), escuelas
transpersonales (estados alterados de
consciencia, trascendencia). Cada uno ve
una parte de la realidad, mostrando así
verdades parciales.
Wilber también
refiere que el método cuantitativo en
psicología reduce lo complejo a lo
simple y la totalidad a sus partes, por
lo que el materialismo científico nos
conduce a un estrechamiento de la
conciencia y a una falta de profundidad.
Assaglioli manifiesta
que se omiten porciones de la
experiencia humana desde el campo de la
psicología como las que proceden del
campo superior de la conciencia que él
denomina superconsciente. Considera que
una causa importante de ello es el
“materialismo fundamental del ser
humano” que se produce tanto el lo
teórico como en lo práctico. El ser
humano está “como hipnotizado por las
sensaciones del exterior y las de su
propio cuerpo, huyendo así de su mundo
interior”.
Assaglioli considera
que la psicología es una ciencia joven
ligada a la metodología de las ciencias
naturales, lo que la sumergen en un mar
de confusiones. La forma de evitarlo es
usar métodos científicos adecuados a la
naturaleza de su objeto de estudio.
Aunque en este punto me surge la
pregunta ¿cuáles son los métodos
adecuados?
Meinhold también nos
muestra otras dimensiones del ser humano
y nos plantea que muchos de los modelos
dominantes hoy en día en psicología se
asumen de forma acrítica, en la que uno
sólo es capaz de ver la parte de la
realidad con la que de alguna forma se
ha hipnotizado a lo largo de la vida.
Reducimos nuestra visión de la realidad
porque esta nos hipnotiza y estrecha el
campo de nuestra conciencia y aceptamos
lo normal aunque no tenga sentido porque
es lo que hay que hacer para ser
aceptados, tener prestigio, ser
científicos etc. ¿Pero sabemos lo que es
realmente sin ser conscientes de
nuestros puntos ciegos o de las hipnosis
que nos han ido conduciendo por la vida?
Estos autores ponen
de manifiesto lo que se podría resumir
en un cuento sufí de los ciegos y el
elefante en el que cuatro ciegos se
acercan a un elefante y lo tocan para
saber lo que es, y después de esto se
reúnen y cada uno expresa lo que ha
percibido. Uno dice que el elefante es
como un muro ancho y sólido, otro que
como un tubo blando y flexible, otro que
como una gran hoja de un árbol y el
cuarto que como una serpiente. Todos y
ninguno tenían razón porque cada uno
había tocado una parte diferente del
elefante y creía que era la única
posible y pensaba que era el único que
tenía razón. Algo parecido sucede cuando
se estudia lo que es el ser humano y su
psique de una manera parcial.
Como plantea Wilber,
es posible que la manera a la que cada
uno se acerca a la psique del otro tiene
mucho que ver con como se acerca a su
propio ser, si uno se ve parcialmente
¿cómo va a poder ver más allá en lo que
le sucede a los otros? ¿Si uno está en
un nivel de conciencia inferior o más
limitado cómo va a entender a los que
ven más allá? Lo que hará será manejarlo
con las herramientas conceptuales de las
que dispone.
II - Buscan una
manera de integrar las diferentes
dimensiones lo que posibilita una visión
más global de lo que es el ser humano
Para todos ellos
serían dimensiones fundamentales la
somática, la psíquica y la espiritual. A
esto Wilber añade los aspectos
culturales y los sociales.
Coinciden en decir
que la psicología ha omitido la realidad
espiritual y por ello hay que tomar
conciencia de esta dimensión e
integrarla en la visión del hombre.
Para Frankl lo
espiritual sería la realidad más
auténtica de la persona y la que pone en
juego a la libertad y a la
responsabilidad personal. Ambas tendrían
que ver con la capacidad de decisión del
espíritu para hacer resistencia frente a
los condicionamientos y frente a
cualquier circunstancia aunque sea
adversa.
Wilber considera la
posibilidad de integrar los diferentes
niveles desde lo subconsciente a lo
autoconsciente y de ahí a lo
supraconsciente o dimensión espiritual
(que englobaría las demás dimensiones).
Para poder integrar de forma adecuada
sería preciso partir de una lógica
reticular que tiene una visión
panorámica y es capaz de incluir a
totalidades y partes en una visión
global. Según Wilber la armonización de
las diferentes dimensiones es lo único
que puede favorecer un desarrollo
equilibrado de la persona. También hace
explícita la necesidad de buscar como
entender lo espiritual e integrarlo a
través del estudio de las diferentes
tradiciones espirituales, que han
descrito el nivel más superior al que
podemos llegar.
Assaglioli y Meinhold
también coinciden en este esfuerzo de
integrar las diferentes dimensiones de
la persona.
Estos cuatro autores
proponen una serie de esquemas visuales
que ayudan a comprender mejor lo que
somos que paso a explicar a
continuación.
CUADRANTES DE WILBER E INTEGRACIÓN
DE LAS DIFERENTES DIMENSIONES DEL SER
HUMANO
Para Wilber la
realidad humana se puede esquematizar en
cuatro cuadrantes: el que muestra el yo
individual, el que muestra el ello o el
exterior individual (conducta
observable, lo material), el que muestra
el nosotros (la cultura desde nuestra
vivencia) y el que muestra el ellos
(conducta de un pueblo observable
objetivamente desde fuera). Si no se
integran los cuatro cuadrantes la
psicología queda con una visión parcial.
Dentro de cada
cuadrante existe la posibilidad de
evolucionar a un nivel más elevado de
funcionamiento.
Para integrar las
diferentes dimensiones del ser humano
individual Wilber considera que la
dimensión superior siempre abarca más y
engloba e incluye a una dimensión
inferior (que está conservada y elevada
en la superior). Ejemplo: El ser humano
sigue siendo animal y materia englobados
por el espíritu. En esto Frankl también
coincide con Wilber que afirma que cada
nivel trasciende e incluye al siguiente
en una estructura jerárquica en la que
la más elevada engloba a la menos
elevada (“el espíritu trasciende e
incluye todo“).
MODELO DE FRANKL
Para Frankl esta
visión unitaria daría lugar a una nueva
dimensión como consecuencia de la unión
de las diferentes dimensiones y de la
vida exterior e interior. Sería una
unidad en la multiplicidad o bien unidad
múltiple que definiría la existencia
humana.
Para hacerlo más
claro Frankl propone lo que llama
ontología dimensional.
Siempre teniendo en
cuenta que las diferentes dimensiones
siempre están estrechamente entrelazadas
en la realidad y no separadas, hecho al
que también se refiere Wilber.
ONTOLOGÍA DIMENSIONAL DE FRANKL
(expresada geométricamente) (4):
Tiene unas leyes que son las
siguientes:
1ª) Si sacamos un
objeto de su dimensión y lo proyectamos
en dimensiones inferiores a la suya,
toma formas que se contradicen entre sí.
Por ejemplo, si se proyecta un vaso
abierto en dos planos en cada uno de
ellos se ven figuras cerradas (Ver
figura 2).
En el caso del ser
humano la biología y la psicología
mostrarían figuras cerradas frente a una
realidad mucho más amplia y completa.
FIGURA 2
2ª) Si sacamos de su
dimensión diversos objetos y los
proyectamos en una dimensión inferior a
la original (desde cuya perspectiva se
parecen) se forman figuras que pueden
confundirnos. Ver Figura 3.
Por ejemplo, el
estudio de los genes de diferentes
especies puede mostrar que el hombre y
otros animales son casi iguales.
FIGURA 3
MODELO DE ASSAGLIOLI
Assaglioli propone la
existencia de una realidad bio-psico-espiritual
del hombre e integra tres aspectos: el
cultural, el científico y el humano.
Amplía también los horizontes de la
psicología hasta el terreno ilimitado de
la espiritualidad. En sus palabras “La
concepción espiritual de la vida y de
sus manifestaciones, lejos de ser
teórica o no práctica, es eminentemente
revolucionaria, dinámica y creativa”
Lo espiritual lo
equipara a lo Transpersonal y lo define
como ámbito del ser en donde reside una
cualidad superior. Lo espiritual
consiste en experiencias religiosas,
diversos estados de conciencia y todas
las funciones y actividades que
contienen valores superiores (valores
éticos, estéticos, heroicos,
humanitarios y altruistas). El
desarrollo espiritual: abarca todas las
experiencias relacionadas con el
conocimiento de los contenidos del
superconsciente que pueden o no incluir
a la experiencia del Sí Mismo. Distingue
lo espiritual y lo religioso, y afirma
que puede haber espiritualidad sin una
religión concreta.
Assaglioli
esquematiza el modelo de la psique en el
siguiente dibujo:
|

|
)
INCONSCIENTE INFERIOR
•2)
INCONSCIENTE MEDIO
•3)
INCONSCIENTE SUPERIOR O
SUPERCONSCIENTE
•4)
CAMPO DE LA CONCIENCIA
•5)
YO CONSCIENTE
•6)
YO SUPERIOR
•7)
INCONSCIENTE COLECTIVO
|
Diferencia cuatro
tipos de inconsciente: el inferior
(equivalente al inconsciente freudiano),
el medio, el superior o sobreconsciente
y el colectivo. Englobado en el medio de
ellos estaría el campo de la conciencia
en cuyo centro se situaría el yo
consciente. Dicho yo consciente tendría
una relación directa con el Yo superior
situado en el plano más elevado.
El campo de la
conciencia es en el que habitualmente se
sitúa el conocimiento.
Introduce el término
Superconsciente para explicar la
dimensión espiritual y lo define como un
aspecto latente del ser humano en el que
residen los valores superiores del
hombre. Es un inconsciente con
contenidos de tipo espiritual.
El Superconsciente es
experimentado cuando algunos de sus
elementos entran en nuestra conciencia
de una forma “descendente” (irrumpen
elementos suyos en la conciencia en
forma de iluminaciones, intuiciones,
inspiraciones o inclinación hacia las
acciones humanitarias) o “ascendente”
(cuando el centro de conciencia se eleva
desde el yo autoconsciente a niveles
superiores a los ordinarios). Cuando se
produce un ascenso interno todo se
trastoca y el yo se abre al nivel del
superconsciente y se acerca más al Yo
superior.
Se posiciona en
contra de la marginación de lo
espiritual del contexto de la
investigación científica, añadiéndolo
como un elemento cualitativo de la
experiencia en el que la observación se
dirige al mundo interno. Pero también
pueden ser experiencias peligrosas si se
produce una comprensión errónea de las
mismas. Pero en general su valor es
positivo porque se anula el miedo, el
individualismo, el odio, etc.
En este modelo es
importante diferenciar el Yo superior
del superconsciente. Es difícil de hacer
porque los contenidos del
superconsciente se hayan muy próximos al
Yo superior, por lo que participan en
alguna medida de su cualidad. La
diferencia fundamental es que en el en
el superconsciente hay elementos o
contenidos de diverso género que
participan de la corriente de la vida
psíquica en su conjunto (siendo activos,
dinámicos y variables) y el Yo superior
es inmóvil, estable e inmutable. Su
sentido de permanencia es trasmitido por
el Yo superior a su reflejo que es el yo
conciente y personal, lo que le dota del
sentido de permanencia y de identidad
personal a pesar de los cambios que
pueda experimentar. El yo superior
además participa (en el extremo superior
de la periferia de la personalidad) de
su interior y del exterior, esto se
puede evidenciar cuando se sale de los
límites del conocimiento ordinario en
los que se experimenta una sensación de
ampliación y expansión sin límites junto
con una gran alegría.
MODELO DE MEINHOLD:
Meinhold amplía el
modelo de la psique que propone el
psicoanálisis añadiéndole la dimensión
espiritual y destaca la importancia de
un nivel de conciencia diferente al de
la vigilia habitual al que se accede a
través de la hipnosis. Dicha hipnosis
posibilita el acceso a dimensiones
interiores y a realidades espirituales
difícilmente accesibles en un estado de
vigilia normal.
En su modelo se ve el
iceberg propuesto por Freud al que se
añaden varios elementos. Dicho iceberg
se refleja como en el aire mostrando una
posición opuesta al iceberg que está
debajo.
Meinhold divide la
psique en las siquientes partes:
1) El YO ESPIRITUAL
que es la parte eterna del alma, lo que
en un lenguaje místico se llamaría “la
chispa de Dios.
2) La parte
SOBRECONSCIENTE DEL SUPERYO.
3) El SUPERYO que
estaría por encima del YO y representa
las influencias de la educación, las
normas ético-sociales, las expectativas
de los padres asumidas por la persona y
el ideal de sí mismo. En gran parte, el
Super-yo también es inconsciente; tiene
una parte consciente y otra
sobreconsciente. Por lo general es el
"Super-yo" el que determina (a menudo de
manera inconsciente) cuáles son los
esfuerzos que se deben hacer para
defenderse en una situación de miedo.
Estos pueden expresarse, por ejemplo,
como una obligación sobredimensionada de
alto rendimiento en el trabajo o en el
intento de mantener con su pareja una
relación ideal, completamente "segura" y
simbiótica. Mientras los esfuerzos para
defenderse en una situación de miedo
sigan dando buenos resultados y provean
una seguridad existencial sustitutiva,
por ejemplo: primero la del "niño
bueno", más adelante la del profesional
exitoso, la de la madre ideal, en la
relación de pareja, etc., la persona en
cuestión sigue pasando desapercibida y
aparentemente saludable. Sin embargo, si
estos esfuerzos sufren alguna alteración
o ruptura, se podría cuestionar su
función como proveedores de una
seguridad sustituta. Los sucesos que
causan la alteración o ruptura, si es
que se los llega a recordar
conscientemente, suelen aparecer como
acontecimientos de poca importancia.
Mientras más cerca estén en relación
simbólica con el miedo-base existencial
que se ha reprimido estos
acontecimientos también podrán ser
reprimidos más fácilmente. Entonces
prácticamente solo se los podrá
reconocer en la hipnosis dentro de su
contexto.
4) El YO: contiene la
imagen propia consciente, el intelecto,
la biografía, la conciencia del
presente, el imagen corporal, etc. Freud
llama “yo” al nivel psíquico consciente
. Este representa solamente el 10% de la
psique (o menos) y contiene la imagen
consciente de uno mismo (psíquica y
corporal), la biografía consciente, etc.
Este es el único nivel psíquico al que
puede acceder completamente la
conciencia de vigilia. El Yo recibe
(inconscientemente) fuertes influencias
del Id y es también acosado por el
Super-yo, pasando a ser así, una especie
de compromiso entre ambos. La actividad
psíquica consciente mostraría de manera
muy parcial la realidad del hombre, que
sería consciente de su yo y de su
superyo.
5) El PRECONSCIENTE
que estaría por debajo del yo
6) El ID que es
inconsciente, que contiene todo lo
reprimido, lo que no se ha desarrollado
y los instintos. Estaría por debajo del
preconsciente.
7) El SUBCONSCIENTE
COLECTIVO
NIVELES DE
CONCIENCIA
1) La “conciencia de
vigilia”
2) El “inconsciente
subconsciente” abarcaría el
preconsciente y el ID y el subconsciente
colectivo. La pre-conciencia puede subir
a la superficie por ejemplo en
ensoñaciones diurnas. Los contenidos
reprimidos en el inconsciente provienen
generalmente de la infancia más temprana
y están relacionados parcialmente con
miedos existenciales (angustias de
muerte, por ejemplo). No pueden
procesarse a través de la psiquis,
porque están "aprisionados" y no son
accesibles a las capacidades lógicas del
intelecto adulto. Por lo tanto, es
inútil que el adulto entienda por lógica
que, por ejemplo, los miedos que lo
agobiaron durante su temprana infancia
no provenían de una amenaza comprensible
con el intelecto; lo decisivo para que
una experiencia se grabe en el
inconsciente es el sentimiento que obra
de manera irracional en el niño de corta
edad. La fuerza psíquica involucrada en
este proceso actúa de manera constante y
es "alimentada" por cada experiencia de
vida que el inconsciente reconoce como
una situación que encaja simbólicamente
con la del miedo original.
3) El “inconsciente
sobreconsciente” abarcaría la parte
sobreconsciente del superyo, el YO
espiritual y el sobreconsciente místico.
Para acceder al
inconsciente subconsciente y al
sobreconsciente, Meinhold propone la
hipnosis como el método más adecuado.
Desde este punto de
vista, hasta que no se compruebe lo
contrario, toda enfermedad - psíquica o
corporal - vendría a ser la expresión de
un conflicto entre el "Id" y el
"Super-yo". Y la prueba de lo contrario
únicamente se podrá obtener bajo
hipnosis.
En el cuadro
siguiente se presenta un modelo de
conciencia, común en la psicología
profunda, en el cual se emplea la
analogía con un iceberg. El modelo ha
sido complementado con los aspectos
relevantes, ampliados por la psicología
profunda bajo hipnosis.

III - Visión evolutiva en la
dimensión temporal
Para Frankl existe la
posibilidad de devenir otro a través de
la responsabilidad, llegar a ser otro a
lo largo del tiempo. Consideraría la
evolución como la posibilidad de
completar a la persona con una estado
superior.
Para Wilber la
evolución se daría a través de los
diferentes niveles que va atravesando el
yo y sus subpersonalidades y dimensiones
(moral, afecto, identidad, cognición,
creatividad, etc), que pueden seguir
cada una caminos independientes. Por
ejemplo, alguien que está muy
evolucionado en lo cognitivo o
intelectual puede estar muy poco
evolucionado en lo moral.
Considera que hay
nueve niveles posibles de evolución
siendo 3 previos a la formación de la
personalidad o prepersonales (son los
que estudia el psicoanálisis), 3 dentro
de la evolución de la personalidad o
personales (contemplados por otras
escuelas de psicoterapia) y los tres
últimos más allá de la personalidad
habitual o transpersonales (contemplados
por diferentes tradiciones filosóficas y
espirituales) (8, 9).
Cada uno de los
niveles de desarrollo tendría una visión
diferente del mundo que iría siendo más
profunda y más amplia a medida que la
persona evoluciona. Aunque la mayoría de
las personas sólo llegarían a un
determinado nivel. También destaca que
es imposible entender un nivel superior
para el que está en un nivel inferior
que además suele creer que su visión es
la única adecuada. Es importante
resaltar que Wilber considera que la
experiencia espiritual es posible en
todos los niveles pero el interpretarla
de forma adecuada sólo es posible en los
niveles más altos (por ejemplo los niños
pueden tener experiencias espirituales
pero interpretarlas de forma equivocada
por sí mismos; en ellos o en personas
inmaduras hay riesgo de sentirse
elegidos y únicos por la inflacción del
ego, o bien caer en el fundamentalismo
por un pensamiento muy literal en el que
se piensa que sólo se salvan los que
piensan igual). Las tensiones sociales
se explicarían en parte por los
conflictos entre las personas en
diferentes niveles.
En Wilber, los
conflictos que surgen en cada una de las
fases evolutivas determinan una
psicopatología determinada en cada una
de las fases. En esto es muy similar al
modelo de Meinhold en el que los
conflictos en diferentes fases
evolutivas de la persona generan
patologías diferentes (tanto a nivel
físico como psíquico). La diferencia en
el modelo de Meinhold es que explica la
génesis de la patología por mecanismos
hipnóticos que son más fácilmente
resueltos en estado hipnótico o a veces
solamente a través de este estado.
Assaglioli considera
que el ser humano puede desarrollar su
potencialidad a través de la búsqueda
interior y la realización del Sí Mismo
(centro de gravedad del cual es
imposible prescindir y es peligroso
alejarse). La “Ley fundamental del
universo” sería que el proceso evolutivo
que se puede estimular mediante una
autogestión responsable.
¿CÓMO INTEGRAR ESTOS MODELOS?
Todos estos modelos
han aportado algo a mi comprensión de la
psicología humana y me han facilitado la
posibilidad de tratar a muchos pacientes
en terapia de una forma más eficaz y
sobre todo más justa.
Y entre otras cosas,
las imágenes que proporcionan cada uno
han añadido luz a mi visión más allá de
la lógica racional. Las imágenes dan la
posibilidad de ampliar la comunicación
comunicando más allá de las palabras y
por eso quiero hacer un esfuerzo por
sintetizar las figuras previas en una
sola, para ayudar a reflexionar sobre un
modelo teórico más amplio.
En esta imagen
incluyo los cuatro cuadrantes y la
visión en círculos concéntricos de las
diversas dimensiones que se pueden
atravesar como propone Wilber. Los
círculos serían la parte superior de
cada cono.
De Frankl tomo la
idea de adoptar una perspectiva
tridimensional.
De Assaglioli tomo
como referencia su modelo oval que
transformo en una esfera que engloba los
planos individuales, el área central que
es el campo de la conciencia que se
puede ir ampliando o desplazando según
la dirección dominante de las diferentes
fuerzas que mueven la psique (que
simbolizo como flechas en la figura).
También tengo en cuenta su propuesta de
yo superior como estrella en la parte
más alta del dibujo.
Por último podemos
ver una estructura parecida al modelo de
Meinhold en la que en lugar de un
iceberg y su reflejo he elegido dos
conos para facilitar la claridad de la
figura y posibilitar la integración del
modelo de círculos concéntricos de
Wilber. A esta forma más completa
propongo que la adición de un cono
dentro de otro posibilita entender
dichos conos como la visión
tridimensional de los círculos de Wilber
en los que la amplitud sería creciente
en forma volumen de cono creciente. En
el estado de máximo desarrollo la
conciencia adquiriría una dimensión
esférica en el que todas las líneas se
acabarían fusionando con la esfera más
amplia e incluso podría ser que se diera
el estado de conciencia no dual en el
que dicha esfera fuera uno con la
totalidad.
O quizás sea algo aún
más complejo e imposible de transmitir a
través de una imagen, quizás algo más
parecido a la siguiente imagen con una
proyección también tridimensional:
Si a esto le añadimos
las diferentes líneas evolutivas
posibles de las que habla Wilber (la
emocional, la moral, la intelectual, etc)
habría que añadir múltiples líneas en
diferentes dimensiones del espacio como
un árbol que va extendiendo sus ramas
por todo el espacio.
Como además hay una
parte inversa inferior que
correspondería sobre todo a la dimensión
inconsciente, esta parte sería como las
raíces del árbol, sin olvidarnos que un
árbol está anclado a la tierra y
necesita el aire para sobrevivir.
O bien como una figura en la que se
lanzan muchas líneas evolutivas de cada
dimensión desde su centro.
Si consideramos los
límites de la personalidad como una
especie de esfera que establece nuestros
límites con respecto al exterior, tal
vez dichos límites fueran como la
membrana de una célula que va lanzando
sus proyecciones hacia el exterior a
medida que cada línea interna va
avanzando.
¿O quizás tenemos una
estructura mucho más compleja que la
expresada que es inabarcable para
nuestra capacidad de comprensión? ¿Cuál
sería entonces la imagen que más tiene
que ver con como funcionamos? ¿Nos
sirven estas figuras para intentar
entendernos un poco mejor o tal vez nos
estemos complicando más? Por el momento
es difícil y lo mas importante me parece
proseguir en la búsqueda por
comprendernos mejor y con mayor
profundidad. Aunque es importante tener
en cuenta que en realidad siempre queda
una dimensión de opacidad o misterio a
la que no es posible acceder ni
desentrañar totalmente y menos aún si
pretendemos entender algo que aún no
entendemos en nosotros mismos.
Lo que es una persona
es mucho más que cualquier modelo
cualquier mapa, cualquier esquema. Un
ser humano siempre es mucho más, es arte
vivo y en movimiento, arte que impacta
si se sabe mirar y apreciar. Incluso en
un rostro estático que capta un gesto
humano se puede captar de forma
intuitiva más que en cualquier imagen o
modelo. Está claro que somos mucho más
que cualquier esquema con el que nos
tratemos de comprender, el ser humano es
en su esencia un misterio que aún no
somos capaces de comprender totalmente,
quizás sólo comprendemos muy poco y aún
necesitamos mucha humildad para
enterarnos de quienes somos desde
nuestra visión de científicos. Para
transmitir lo que es una persona no hay
nada mejor que una imagen que va más
allá de lo que cualquier esquema o mapa
puede transmitir y por eso os muestro un
rostro lleno de humanidad de un cuadro
de Vermeer.
También da la
impresión, con todos estos esquemas y
modelos de la psique, de que nos
quedamos con el hombre aislado flotando
en medio del mundo, sin interacciones. Y
me parece que aún hay mucho que
reflexionar sobre las relaciones
interpersonales, sobre la relación
yo-tú, sobre la que aún se nos escapan
muchas cosas si tenemos una mirada
parcial, mental o científica. Sin la
relación interpersonal, es imposible
comprendernos a nosotros mismos, y no
hay psicología que tampoco haya
conseguido entender esto en profundidad.
De nuevo recurro al arte para tratar de
transmitir una imagen de una relación
entre dos seres humanos en la que se
muestra una de las posibilidades más
bellas de la relación interpersonal. Una
imagen en la que hay una expresión de
amor, y el cuadro de “El beso” de Klimt
me parece muy apropiado para ello.
Para describir lo que
transmite este cuadro sobran las
palabras y una vez más el arte supera a
cualquier frase escrita. ¿Puede querer
decir esto que a lo mejor necesitamos
más del arte en la psicología? ¿O en
realidad necesitamos que sea más
artística de lo que es? Y con esto
quiero decir que también necesitamos que
sea más humana y ante nosotros se
mantiene el reto de cómo hacerlo cada
vez mejor y con mayor conciencia.
Tratando de compaginar nuestra capacidad
racional con nuestra capacidad
intuitiva, la una sin la otra resulta
insuficiente.
BIBLIOGRAFÍA BÁSICA
- Assaglioli, R. Psicosíntesis: ser
transpersonal. El nacimiento de nuestro
ser real. Ediciones Gaia, Madrid 2000,
3º edición
- Frankl, V.E. El hombre en busca de
sentido. Ed. Herder, Barcelona, 1988; 9ª
edición
- Frankl, V.E. La idea psicológica
del hombre; Madrid, Ed. Rialp,
Biblioteca del Cincuentenario, 1999, 6ª
edición
- Frankl, V.E. Psicoanálisis y
Existencialismo. De la Psicoterapia a la
Logoterapia. México, Breviarios del
Fondo de Cultura Económica, 1987
- Wilber, K. Psicología Integral.
Barcelona, Ed. Kairós, 1999
- Wilber, K. Una visión integral de
la Psicología. México, Editorial ALAMAH,
2000
- Meinhold, W. Das Große Handbuch der
Hypnose. Ariston Verlag. Kreuzlingen,
München, 1980 und 1997
|